Entre la naturaleza y rodeada de campos y bosques,
encontramos esta antigua masía catalana del siglo XVI,
situada a
solo diez minutos de la principales vías de comunicación.
La casa conserva unos importantes valores arquitectónicos propios de siglos pasados, que quedan reflejados tanto en el mobiliario de la casa como en la acurada decoración. Es este aspecto el que permite gozar plenamente del medio rural y de la naturaleza que lo rodea.
Siempre que así lo deseen, los clientes tienen la posibilidad de adquirir huevos de las gallinas criadas en la misma finca, así como verduras de cosecha propia u otros productos de elaboración artesana, por ejemplo embutidos, quesos o miel. Además, cada mañana los clientes podrán gozar del placer de comer pan de pueblo y bollería para desayunar recién salidos del horno.
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